Como dice el refrán “cada casa es un mundo”, y por tanto, cada consulta
es única.
Seleccioné este ejemplo porque nos muestra que suele ser difícil relacionar la calidad de nuestra vida cotidiana con el lugar donde vivimos, con sus muebles y otros elementos, cargados de historia y emociones.


Apartamento de Catalina S.


Catalina S. pidió una consulta porque le molestaba un mueble de su escritorio y la cocina le resultaba incómoda.

Enseguida vimos que el mueble del escritorio tenía una carga emocional negativa relacionada con su historia familiar. En realidad, casi todo el mobiliario la molestaba, principalmente el relacionado con su matrimonio, roto hacía muchos años.

Se sentía mal hasta en el ambiente que usaba como escritorio y dormitorio eventual de su hijo.

En cambio, no tenía problemas con el
cuarto de masajes, preparado para
su nueva profesión después del divorcio.
Allí se sentía bien y no fue necesario cambiar nada.


El problema de la cocina pasó a segundo lugar: bastó instalar estanterías para agrandar los espacios de guardado.


El mobiliario, que quedó como principal problema, se fue resolviendo de a poco. Todos los muebles problemáticos fueron gradualmente sustituidos. Fue necesario apoyarla para que se desprendiera de todo lo viejo que pesaba sobre ella sin que se diera cuenta. La ayudé también a elegir sus nuevos muebles, cuidé que la selección concordara con sus inclinaciones estéticas.


Fue una renovación importante que logró que, desde entonces, Catalina disfrute de una vivienda cálida, adecuada a su actual situación física y emocional.