Pregunta 1:


Desde que nos mudamos a nuestra nueva vivienda nuestro hijo de 4 años tiene muchos problemas para dormir. ¿Puede influir el lugar? El mobiliario es el mismo que teníamos antes.


Respuesta:


Los niños pequeños son muy receptivos, detectan con facilidad las energías sutiles. Si el mobiliario es el mismo y antes no lo afectaba, podríamos descartarlo como origen del problema. Habría que verificar si en su dormitorio los colores actuales son disonantes o demasiado fuertes, si los muñecos que lo acompañan tienen tamaños y colores adecuados para el buen dormir.
Respecto de la distribución del espacio en el dormitorio habría que observar la ubicación de la cama. El sitio debe estar protegido de las corrientes fuertes de energía. Influyen también el tamaño del cuarto y la altura del techo.
La eliminación de las causas de perturbación permitirán que el niño vuelva a dormir naturalmente, con esa falta de tensiones que es propia de su edad.



Pregunta 2:


Nuestro perro se niega a entrar en un cuarto de la casa y no quiere estar en un sitio que anteriormente era su preferido. Si lo llevamos a la fuerza, gime y escapa rápidamente.


Respuesta:


Los perros detectan en los lugares la buena o mala energía telúrica y ambiental. Los sitios donde se echan a descansar son siempre energéticamente seguros. Síntomas tan fuertes en ese perro indican que hubo allí un problema importante que puede afectar a la familia aunque ésta no lo perciba. Habría que investigar cuál es el origen, que siempre está relacionado con el dolor que ha quedado impreso en el lugar.
Una vez detectado el origen, tendremos que encontrarle la solución. Para limpiar el sitio de aquel viejo sufrimiento habrá que invocar una energía poderosa y sanadora. Tal vez sea necesario realizar algún ritual acorde a la cultura del consultante. El propio perro, con su actitud, dirá cuándo el lugar ha vuelto a ser habitable.


Pregunta 3:


Nuestro negocio familiar era exitoso hasta que comenzamos a recibir presiones de una poderosa firma para comprarnos el terreno. Este ha sido un proceso largo con juicios que continúan aunque algo estancados. Las ventas bajaron abruptamente (mucho antes de la crisis), falleció mi madre y mi hermano tuvo un accidente. Ya no sé que hacer, me faltan las fuerzas. ¿Se podría hablar de magia negra?


Respuesta:


Dejemos de lado si la magia negra existe o no. Lo evidente es que su familia ha sufrido una fuerte presión física y emocional de los interesados en su local. Por la magnitud de los daños causados, parece conveniente realizar una consulta en el lugar. Habría que resolver el problema contrarrestando esa presión destructiva con una renovación general del local, potenciando sus cualidades históricas con nuevos aportes de color e imagen. A la vez, generar nuevas actividades que convoquen a un público más numeroso. La alegría y el bienestar general son imbatibles ante las presiones negativas.