Se denomina así a las casas diseñadas a la medida de sus usuarios.
Respondiendo a:

• Sus necesidades físicas, de edad y de uso
• Sus características particulares y las relaciones afectivas
• Sus posibilidades económicas
• Sus relaciones sociales y familiares (cómo se relacionan con sus amistades,
cómo usan el espacio interior y exterior, la necesidad o no de privacidad)
• Sus formas de relacionarse con la comunidad que los rodea
• Sus inclinaciones estéticas
• Sus deseos y fantasías.


Para que la vivienda se construya a la medida del grupo familiar el diseñador deberá trabajar con él de manera que el producto resultante responda a sus necesidades en profundidad. Es decir a lo que los miembros del grupo son y quieren hacer en la vida y no a los parámetros que la moda pasajera y el consumismo impongan en el momento.

Hace cincuenta años la mayoría de la gente se hacía su ropa a medida: se la cosía ella misma o iba al sastre o a la modista. Los modelos se elegían de una revista de modas pero eran adaptados a cada cuerpo, a cada fantasía. Siempre eran únicos.

Hasta más de medio siglo, en los barrios cada familia iba haciendo su casa de a poco siguiendo el modelo de la casa tradicional: la casa chorizo que tan bien se ajustaba al modelo de familia ampliada.


Cuando se difundieron los edificios en propiedad horizontal como solución masiva a las necesidades de vivienda, cada familia comenzó a ajustarse a los modelos existentes en plaza. Hoy la ropa se elabora industrialmente; para fomentar las ventas se impone muy fuertemente la moda, práctica dirigida deliberadamente a vendernos más, a nosotros, los pobres crédulos.

En estos momentos el alto costo de los departamentos en la Capital está atrayendo cada vez más a esta zona a familias jóvenes con hijos pequeños que no quieren vivir en un departamento de tres ambientes, que quieren criar a sus hijos con aire y luz, que quieren que corran con libertad. Éste es el momento de la gran decisión para ellos, su casa propia se ha vuelto posible aunque tengan que viajar un poco más.
Y en muchos casos ya no saben discriminar qué desean ellos de lo que les impone
el mercado.


Las casas de catálogo responden a una familia tipo. Lo mismo que con los departamentos, uno puede elegir, pero sólo entre modelos ya fijos. Aparentemente este procedimiento es el más económico y rápido. Ya no tenemos la paciencia de nuestros abuelos, lo que quiero lo quiero ya y esta vía parece una solución aceptable.


Una casa no es como la ropa que se usa, se gasta y se tira. Una casa, si está bien construida, dura muchos años, y si responde a la moda del momento, la moda pasa y la casa queda. En arquitectura las modas están cambiando casi tan rápido como en la ropa. Lo que hoy es nuevo, será viejo dentro de dos años.


El estilo a veces se puede modificar, se le puede cambiar el color, se la puede decorar de otra manera. Lo que si es difícil de cambiar es lo que los arquitectos llamamos el partido, el diseño y la propuesta de vida que está implícita en la relación de los cuartos entre si y con el entorno.

Hoy día una casa a medida es accesible a todo grupo familiar, los honorarios profesionales son una parte mínima del costo total de la vivienda y pueden licuarse rápidamente al eliminar metros cuadrados superfluos, desperdiciados en espacios residuales o sobrantes.

Nuestra casa nos preserva del frío y del calor, nos permite guardar nuestros alimentos, descansar y dormir para juntar fuerzas y seguir viviendo. Es una extensión material de nuestro cuerpo físico, es la que nos ayuda a desarrollarnos y crecer en este mundo material.

En esta difícil búsqueda del quiénes somos en medio del bombardeo mediático, no es inalcanzable vivir de acuerdo a nuestros sueños y expectativas.


Nota para “Sinérgico” Negocios Inmobiliarios publicada en:
Revista INFO Escobar, febrero 2007, Escobar, Provincia de Buenos Aires y en Revista Alternativa Zonal, julio de 2007, Benavídez, Provincia de Buenos Aires.